Quiero irme, pero, ¿A dónde? por García González Zayra Deniss
García González Zayra Deniss, licenciada en psicología por la universidad Alvart“Vivo con la sensación de querer irme siempre, no a un lugar específico, ni porque algo esté mal en particular.”
¿Alguna vez has sentido esa urgencia de huir hacia ningún lugar? Esa sensación de que el presente te queda chico, como si "algo te apretara por dentro" y el lugar donde estás nunca fuera suficiente. A menudo lo llamamos inquietud o falta de propósito, pero si miramos dentro de nuestra arquitectura cerebral, descubrimos que este malestar tiene una raíz biológica fascinante.
¿Qué es la "búsqueda de novedad"?
Esta pulsión por el cambio constante se vincula directamente con el circuito mesolímbico, nuestro sistema de recompensa. Tendemos a creer que la dopamina es la molécula del placer obtenido, pero la neurociencia moderna nos dice algo distinto: la dopamina es la molécula de la anticipación.
"La activación de las neuronas dopaminérgicas impulsa al individuo a buscar activamente nuevos estímulos, manteniendo un estado de alerta ante la promesa de una recompensa que aún no llega" (Redolar Ripoll, 2014). En otras palabras, nuestro cerebro está diseñado para querer, no para tener. Cuando nos habituamos a un lugar o a una rutina, la señal dopaminérgica baja, y surge esa incomodidad que nos susurra: ¿y si me voy?
La trampa de la habituación
El cerebro es un órgano ahorrador de energía. Según Purves, "la habituación a los estímulos constantes hace que el sistema nervioso ignore lo conocido para priorizar lo nuevo, creando una ilusión de insatisfacción" (Purves et al., 2015). No es que tu vida sea insuficiente, es que tu cerebro ha dejado de "ver" las recompensas de tu entorno actual porque ya las procesó.
Esta búsqueda de novedad (o novelty seeking) es un rasgo mediado por la vía dopaminérgica que, en niveles elevados, genera una intolerancia a la monotonía. "El individuo no huye de un problema real, sino de la caída en los niveles de estimulación cortical" (Stahl, 2013).
¿Cómo encontrar la calma en el aquí?.
Entender que esta sensación es un proceso neuroquímico nos permite restarle peso emocional. No eres una persona inestable; tienes un sistema de búsqueda muy activo. Trabajar en esta inquietud requiere:
- Conciencia prefrontal: Reconocer el impulso sin juzgarlo.
- Dopamina barata vs. Dopamina lenta: Aprender a encontrar placer en procesos largos, no solo en el cambio inmediato.
- Atención plena: Re-entrenar al cerebro para detectar estímulos nuevos en lo que ya conocemos.
En conclusión, querer irse no siempre significa que estás en el lugar equivocado; a veces solo significa que tu cerebro está funcionando exactamente para lo que fue diseñado: explorar. La libertad no siempre está en el siguiente destino, sino en entender la química de nuestro propio viaje. El conocimiento de tu mente es el primer paso para dejar de huir de ella.
Referencias
Redolar Ripoll, D. (2014). Neurociencia Cognitiva. Editorial Médica Panamericana.
Purves, D., Augustine, G., & Fitzpatrick, D. (2015). Neurociencia. Editorial Médica Panamericana.
Stahl, S. M. (2013). Psicofarmacología esencial de Stahl: Bases neurocientíficas y aplicaciones prácticas. Cambridge University Press.
Sapolsky, R. M. (2017). Behave: The Biology of Humans at Our Best and Worst. Penguin Books.

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